El
derecho a la información y a la educación
es un derecho humano esencial e incluye la educación
para la vida sexual y reproductiva.
A pesar de la importancia que tiene en la
vida de todos/as, y de la necesidad y normalidad de hablar del tema,
existen pocos lugares donde se puede hablar de sexualidad de manera íntima
y abierta. La razón por la que las personas no hablan de sexualidad
se debe, entre otras, a que todavía existen muchas creencias
erróneas y prejuicios, miedos, tabúes, etc., que impiden
hablar del tema en un ambiente de confianza y, especialmente de confidencialidad,
es decir, donde la privacidad de la información y el respeto
por las opiniones del otro/a sea lo fundamental.
Aunque cuando la familia tiene un rol formador muy importante en los primeros
modelos que la niña o el niño puede percibir sobre sexualidad,
muchas personas reciben las primeras informaciones de sexualidad en los medios
de comunicación (libros, diarios, televisión), o con sus amigos/as.
La familia debería transformarse en un espacio, de apertura y entendimiento
en lo referente a la sexualidad humana de manera creativa, pero muchos padres
y madres no han tenido educación en esta materia o tienen miedo de hablar
de estos temas con sus hijas e hijos. Por esto, las familias deberían
ser apoyadas a cumplir con esta importante misión. Los colegios también
tienen responsabilidad en la educación para la vida sexual y afectiva
pero también hay carencias en lo que hacen actualmente en Chile.
Organízate para que haya educación
sexual en tu escuela.