La adolescencia es un período de mayor
autonomía y separación de los adultos. Hay cambios en
lo afectivo y se viven momentos de sensibilidad especial. En esta
etapa de búsqueda pueden existir sentimientos de inestabilidad
emocional, cambios de humor o apatía, que suelen ser transitorios,
especialmente si el o la joven está en un ambiente de confianza
al interior de sus familias, recibiendo el apoyo de ellas.
También en esta etapa de cambios aparecen preguntas y búsquedas
de la identidad como “¿quién soy?, ¿quién
quiero ser?, ¿a dónde voy? Por eso es tan importante
el desarrollo de la autoestima y la valoración personal,
como veremos más adelante. Durante la adolescencia se comienzan
a tomar cada vez más decisiones: se elige el grupo de amigos/as,
la pareja, la música, la ropa, se va pensando en el futuro
o qué le gustaría estudiar.
La adolescencia es también un periodo de curiosidad en que
las personas estamos más receptivas a recibir información
sobres nosotros mismos, nuestros cuerpos, el medio ambiente y la
sociedad. Desde el punto de vista intelectual hay un cambio importante
en el tipo de pensamiento desde uno concreto hacia uno de tipo abstracto,
hay manejo de conceptos complejos y se forma la actitud crítica
con respecto a la información que se recibe. Esta curiosidad
y capacidad crítica apoyan nuestro desarrollo intelectual
y cognitivo, lo que nos prepara para las tareas que vamos a tener
como adultos.
Puede ser una etapa difícil, porque a veces los jóvenes
sienten que los adultos “no los comprenden” o que no
confían en ellos/as. Además desarrollan el espíritu
de oposición como una manera de buscar su propia identidad.
Es la etapa de las primeras salidas, las fiestas, las llegadas tarde
a la casa, esto a veces los enfrenta también a problemas
de autoridad con los padres y madres, especialmente si hay fallas
de comunicación con ellos. En esta etapa el grupo de amigos
y amigas es muy importante, como también la familia, porque
cumplen funciones distintas y no deberían competir entre
ellos.
Es durante la adolescencia donde las personas rompen con el modelo
infantil de dependencia para alcanzar una estructura propia y autónoma,
es decir, el ser capaces de construir un pensamiento propio, con
proyectos individuales, valores, creencias y la capacidad de asumir
responsabilidades y compromisos para insertarse en forma plena en
la sociedad y en el mundo.
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