| El proyecto de vida tiene que ver con los
sueños y las aspiraciones que todas las personas tienen a
medida que van creciendo. Esto se relaciona con distintos aspectos
de la vida, como por ejemplo, qué se quiere estudiar o aprender,
a qué le gustaría dedicarse, dónde le gustaría
vivir, si se quiere o no formar una familia y cuántos hijos/as
se tiene pensado tener, los pasatiempos, los deportes, etc.
Estos aspectos pueden cambiar con el tiempo de acuerdo a la edad,
a las necesidades de cada persona, a la influencia de las personas
que nos rodean y a las oportunidades que se van presentando. El
cómo se aprende a ser mujeres y hombres también influye
en la construcción del proyecto de vida.
En este escenario de cambios, es difícil a veces hacernos
las preguntas sobre nuestro futuro y encontrar respuestas que nos
dejen tranquilos/as. Por eso vale la pena reflexionar sobre lo que
se quiere de sí mismo y de lo que se pretende ser más
adelante, es decir, cómo la persona se ve ahora y cómo
le gustaría verse en el futuro.
El proyecto de vida que vamos elaborando es una especie de energía
que nos moviliza e impulsa hacia la realización de los propios
sueños. Cuando lo compartimos con personas en las que tenemos
confianza, estas nos pueden ayudar a reflexionar y a encontrar oportunidades
y medios para avanzar en el camino que queremos seguir.
Por otra parte, el proyecto de vida personal se relaciona con el
proyecto de futuro de la sociedad en que se vive. En general, los
y las jóvenes están más abiertos/as a los cambios
y promueven conductas innovadoras en sus familias y su grupo social.
De ese modo, la gente joven representa lo que la sociedad será
mas adelante y el aporte de cada uno es valioso para el conjunto
social.
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