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Durante la relación sexual, millones
de espermios son depositados en la vagina, suben hacia el útero
y llegan hasta las trompas de Fallopio donde se encuentran con el óvulo.
Una vez allí, los espermios se “capacitan”, es
decir, se preparan para la fecundación del óvulo. Después
de varias horas se produce la fecundación, en la que sólo
un espermio conseguirá penetrar en el óvulo. A partir
de ese momento, el óvulo fecundado avanzará hasta llegar
al útero (tardará una semana), donde se implantará y
crecerá, para formar el feto y la placenta. Este proceso no
es siempre eficiente y se calcula que la mitad de los embarazos se
pierden de manera natural sin que la mujer se alcance a dar cuenta,
es decir, antes de la fecha en que le va a llegar la menstruación. |