Los efectos psicológicos en las personas
que sufren violencia, especialmente sexual, pueden ser muy variados
y permanecer durante toda la vida de las víctimas. Algunos
de ellos son: trastornos de la personalidad, depresión, nerviosismo,
no poder dormir, pesadillas, sentimientos de humillación y
culpa, odio al propio cuerpo, problemas sexuales, mayor riesgo de
suicidio o consumo de drogas, mayor riesgo de repetir las conductas
abusivas con sus descendientes. Además si se trata de violencia
sexual se agrega el riesgo de embarazo o contagio de alguna infección
de transmisión sexual, incluido el VIH/SIDA.
Muchas
veces se piensa que la violencia es normal, sobre
todo cuando es
contra las mujeres o los niños y niñas.
LA VIOLENCIA NO ES NORMAL NI NATURAL.