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Conocida como disfunción eréctil,
es la incapacidad para iniciar o mantener una erección suficiente
que permita un coito satisfactorio, y debe ocurrir en el 25% de los
intentos de coito para que sea considerada un problema. No se la
debe confundir con problemas de falta de erección ocasionales,
que la mayoría de los hombres pueden tener, debido a estrés
o ansiedad del desempeño. Algunos hombres pueden perder la
erección al colocarse un preservativo, porque se desconcentran
o se ponen nerviosos y disminuye su excitación. Otros presentan
esta disfunción al consumir alcohol, algunas drogas o tabaco.
La mayoría de las veces una mejor comunicación con
la pareja o evitar consumir drogas o alcohol soluciona estas dificultades.
La impotencia que debe ser tratada es aquella que dificulta en forma
repetida la vida sexual del hombre y de su pareja. En estos casos,
se deben descartar causas físicas como problemas hormonales,
diabetes, algunos fármacos que se usan para tratar la depresión,
como también las causas sicológicas, que son las más
importantes en hombres jóvenes. |