El sexo anal es una práctica sexual usada desde hace mucho tiempo en muchas culturas de Oriente y Occidente. A ella se hace referencia incluso en la Biblia. Consiste en la introducción (del pene o cualquier otro instrumento) en el ano, y/o de la manipulación del mismo, ya sea por tocación directa o por medio de la lengua, con fines eróticos. El término “sodomía” se refiere a la práctica del coito anal (tanto en relación homo como heterosexual).
Algunas parejas lo practican como medio contraceptivo, o para posponer la penetración vaginal cuando se desea mantener la virginidad femenina, así entendida sólo como la indemnidad del himen. Muchas personas lo practican como una dimensión más del ser erótico.
Sin embargo, por ser el ano una superficie más sensible, no lubricada (a diferencia de la zona vaginal) y menos elástica, está más expuesta a sufrir traumatismos o pequeñas abrasiones o heridas, con lo que aumenta la posibilidad de contraer o transmitir una infección de tipo sexual. Es por esta razón que el uso de condón se hace todavía más necesario. Como lubricantes se pueden utilizar la glicerina, los lubricantes vaginales, la saliva o el agua. No se deben utilizar cremas de uso común, vaselina o aceites comestibles o para masajes porque debilitan el látex del condón y se incrementa el riesgo de roturas. Menos aún utilizar doble condón, porque a diferencia de lo que se pensaría, aumentan la fricción y el calor que deterioran el látex con mayor probabilidad de roturas. |